LO IDEAL
VERSUS LO REAL.
(Carlos Pujol, Médico de Familia)
Disponible en cinta cassette.
La tensión entre estos dos puntos
1) Reflexiones sobre lo ideal
a. los cristianos tendemos a ser idealistas, muchas veces por las propias enseñanzas de le Escritura. Colosenses 3 nos anima a apuntar muy alto.
b. La realidad de modelos: Jesús es perfecto. Nunca podremos ser como él, pero nos encontramos con seres humanos como Daniel, el apóstol Pablo,etc, que sí ponen el listón alto, que pueden condicionarnos en nuestro concepto sobre lo ideal
c. El trabajo que realizamos, se presta a una idealización. Pero el error está ahí. Algunos estudios muestran que un médico que lo haga bien en Atención Primaria, no podrá evitar 2 o 3 errores al año.
2) Reflexiones sobre lo real. El ideal, mientras estemos en la Tierra, es imposible, y a veces nosotros queremos bajar el cielo a la Tierra. No es que no necesitemos los ideales, pero los hechos son muy tercos.
a.
Ser conscientes de nuestras limitaciones
personales. En el ámbito de nuestra capacidad personal, (no por
ser cristianos seremos los mejores, aun estudiando las 24 horas del día). La
idea del “mejor” implica competitividad. Una cosa es hacer las cosas lo mejor
posible, pero otra es querer alcanzar un objetivo inalcanzable. En la propia
Escritura se habla de diferentes dones en unos y en otros, y no es mejor uno que
otro. Si no tenemos claras nuestras limitaciones viviremos con frustraciones.
En el ámbito de las áreas que tenemos que atender . Cantares
1:6 “mi viña, que era mía, no guardé”, Marcos 7: 9 nos
habla de los recursos limitados y las prioridades equivocadas, así como
1ª Timoteo 5:4. De modo que es muy legítimo decir “NO PUEDO”
b.
Ser conscientes de nuestras limitaciones
ambientales. A veces son las circunstancias las que marcan los límites, aún
teniendo la capacidad profesional. Por ejemplo, un alta demanda asistencial. No
es viable introducir una atención idealizada en un marco real limitado. Aquí
habría que recordar la frase “NO SE PUEDE”
c.
Distinguir las necesidades reales que nos
corresponden y las que nos añadimos. Estamos en un trabajo muy moralizante, y
nosotros aún, como cristianos, podemos añadirnos un extra...El propio Señor dijo
no: Lc 12:14. Tendremos que defender los límites en nuestra
actividad asistencial, y a veces los pacientes no lo entenderán. Por otro lado,
a veces nos sentimos más necesarios de lo que somos. La frase para aprender es
“NO SE DEBE” La necesidad es infinita, y la infinitud de la necesidad sólo puede
estar en manos de Dios. Y cuidado, que nuestro altruismo no esconda nuestras
propias carencias (autoestima, reconocimiento...), y nuestra incapacidad de no
saber decir “no” A veces los cristianos podemos caer en la trampa de “seréis
como Dios...” No somos omnipotentes. Aprendamos a ocupar nuestra parcela. En
el siglo pasado, el guarda de un faro en la Bretaña francesa recibía una vez al
mes todo el aceite necesario para mantener el faro iluminado, como no estaba
lejos de la costa, recibí visitas. Una noche una mujer le pidió combustible para
calentar su casa, luego un padre de familia le pidió unos litros para encender
su caso, otro le pidió una pequeña cantidad para lubricar la rueda de su
carro....todas las peticiones legítimas, buenas, necesarias, y el guarda se
sintió en la obligación de acceder a ellas. Al final de mes, se le acabó el
combustible apagándose el faro, y en una noche varios barcos naufragaron...”
3) Algunas sugerencias
a. Es necesario un diagnóstico correcto de la realidad, con el fin de mejorarla hasta donde sea posible. Elaborando objetivos realizables. Trabajar cosas del diagnóstico que valga la pena cambiar, p.ej, no desatender la familia, estudiar de modo realista (retos asumibles) lo que no significa que tengamos que ser conformistas. No es lo mismo la aceptación que la resignación impotente. => 1Co 7:21: “si puedes hacerte libre, procúralo”
b. No olvidemos que quien tiene todos los hilos en su mano es Dios. Una cosa es trabajar en sus labores, y otra pretender hacer su labor.