EL PODER TRASFORMADOR DE CRISTO
EN LA PRÁCTICA MÉDICA.
Miguel Torralba. Médico Internista.
Ponencia que tuvo lugar en el Encuentro Anual de la UME (Unión Médica Evangélica), el 1 de Junio de 2002
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(Del dicho al hecho va mucho trecho
....)
... y vimos su gloria, gloria como la
del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Jn 1:14)
Siempre me ha llamado la atención la
dialéctica entre la fe y las obras. No me refiero a la fe como la confianza en
nuestro Señor que nos hace salvos, sino me refiero a la fe como cuerpo de
doctrina. Nuestro Jesús encarna (nunca mejor dicho) gracia y verdad en su
naturaleza. Gracia puesto que es todo bondad, amor, misericordia y compasión;
verdad en cuanto que es rectitud santidad y justicia. Cristo es un ejemplo de
convicciones pero también de lo es de compasión.
“La ética cristiana nada sabe de la
práctica sin principios o de los principios impracticables”.
La justicia y el amor se besan en la cruz, la ética y la dogmática se encuentran
en el cristiano.
Recordáis ése versículo tan famoso de
Juan 14:6... Jesús es el camino, ... la verdad y la vida.
Pienso que tenemos obligación de ser
cuidadosos en ése perfecto equilibrio entre el ética y la dogmática. Se dice
comúnmente que la dogmática se ocupa de la verdad y la ética de la bondad, que
una trata de la doctrina y la otra de la vida. Que una elabora la fe de los
cristianos y la otra considera sus obras. Por tanto hay toda una relación entre
principio y la práctica, entre el dogma y la praxis, entre la teología y la
ética. A mi me ocupa desarrollar el tema de la práctica mientras que Pedro
Tarquis se ocupará de la ética.
Cuando el procónsul Sergio Paulo
consideró la ceguera de Elimas el mago, sabéis lo que dijo... viendo lo que
había sucedido, creyó maravillado de la doctrina del Señor.(Hch. 13:4-12)
Confieso esa dicotomía que hacen muchos
cristianos: hay cristianos de acción y otros de oración, hay médicos neurólogos
y otros podólogos. Unos se ocupan de la corteza cerebral, otros de la
callosidades de los pies. Cuando Cristo viene a nuestra vida, nos trasforma de
la cabeza a los pies, Hemos de ser cristianos llenos de gracia pero también de
verdad, de verdad, pero también de gracia.
(¿Qué son antes? ¿las ideas o los
objetos?, soy amante porque amo o amo porque soy amante; soy bueno porque soy
bondadoso o me llaman bondadoso porque soy bueno).
“Alguien dijo que para ser un buen
médico, hay que ser un médico bueno”.
En cierto sentido no podemos ser buenas personas si Dios no nos ha cambiado
antes, Porque os recuerdo que antes de conocer a Cristo éramos malas personas.
Nacimos en el equipo de fútbol equivocado (como yo, que soy del Barsa, viviendo
en Madrid). Necesitamos nacer de nuevo para poder hacer cosas buenas.
Sólo Cristo viviendo en nosotros, “la
esperanza de gloria” (Col 2:27), teniendo la mente de Cristo (1ª Co. 2:16),
Cristo siendo parido en nosotros (“por quienes sufro dolores de parto hasta que
Cristo sea formado en vosotros”)(Gal.4:19), puede hacer que nuestra conducta
médica sea realmente distinta, sea formalmente buena.
La medicina en general, tal y como se
practica hoy abarca comúnmente tres áreas:
La asistencia, la docencia y la
investigación.
La buena práctica médica debería
proyectarse en estas tres áreas. Quizá alguno de nosotros estemos
fundamentalmente dedicados a un área específica. Me gustaría poneros algunos
ejemplos de lo que yo en mi vida he considerado ser un buen médico, hacer buenas
obras médicas en éstas áreas.
ASISTENCIA:
El ejemplo de la mujer con flujo de
sangre (Lc.8:43-48): A Lucas le impactó lo “instantáneo” de la sanidad de este
milagro (tanto de ésta mujer como de la hija de Jairo). Los médicos podemos
curar, aliviar o consolar. Lo que no hemos de hacer es daño a quienes tratamos
(como sí dice el evangelio de Marcos). Somos “aliviadores” de sufrimiento no
generadores de sufrimiento como leemos en el evangelio de Marcos, “había
sufrido mucho de muchos médicos” (Mr. 5:26).
He preguntado en mi iglesia y en mi
trabajo a personas sobre qué era lo que más esperaban de un médico. Curiosamente
no me han dicho sus habilidades técnicas, o su sapiencia. Me han dicho dos cosas
que empiezan por H. Humanidad y Humildad. Creo que la gente puede
perdonar más un error médico desde el punto de vista científico que humano.
También lo que la gente desea es que el médico que te está atendiendo se
identifique, se solidarizarse, se implique, se aproxime. Creo que orar es un
elemento importante en nuestra práctica médica. Cuando oramos por nuestros
pacientes, nos implicamos, nos “mojamos”, estamos verdaderamente
interesados por ellos. El buen clínico es aquel que se inclina, que se acerca,
que se agacha porque su paciente le importa.
De forma práctica no debemos rehusar
hablar de Cristo cuando el Espíritu Santo nos lo indique;
Tuve a un profesor que era matemático,
ingeniero industrial, filósofo y médico que nos decía que había tres cosas
importantes en la vida: la ciencia, el arte y el amor; investigar las cosas,
crear las cosas, amar las cosas; un paciente gitano VIH +, que se convirtió al
Señor, siempre me dice en la consulta: hay tres cosas importantes en la vida:
Cristo, Cristo, Cristo.
DOCENCIA:
No hemos de olvidar que Doctor, viene de
la palabra “docere” que significa enseñar. Primero, hay que recordar que
todos fuimos estudiantes. Debe haber siempre una complicidad con los
estudiantes. Siempre recordaré la cara terror, horror y pavor del “Dr XXXX”
cuando acudimos varios estudiantes por primera vez al Hospital. Nunca la podré
olvidar. Después de aquella experiencia, apenas acudí a las prácticas de
Medicina. Básicamente podríamos decir que he realizado mis 6 años de facultad a
distancia. La clínica la aprendí básicamente durante la residencia.
En mi experiencia, uno de los paradigmas
de la ineficiencia en la docencia son los cursos de doctorado. Hay que pagar un
dinero, los doctorandos no realizan los cursos específicos que quisieran, nadie
les hace caso, los tutores están desmotivados. Parece una carrera de obstáculos
cuya finalidad es que nunca llegues a ser doctor.
Me parece necesario dedicarle tiempo a
la docencia si hemos adquirido ése compromiso. Quizá darles los apuntes ya
realizados a los alumnos y resaltar lo relevante, quizá mejorar el sistema de
tutorías, quizá formarnos en herramientas didácticas. El objetivo de un buen
docente es que sus alumnos aprendan, no que se pierdan en el vasto conocimiento.
Brillar como cristiano en el campo de la docencia es de lo más fácil que existe.
Unicamente hay que mostrar interés por los estudiantes. Predicar el evangelio a
los estudiantes o residentes a nuestro cargo es una oportunidad y un deber.
Queramos o no, tenemos una relación de autoridad con nuestros estudiantes o
residentes y esto permite al menos que te escuchen. A nivel práctico, esto es
mucho más sencillo, después de pasar consulta o la planta, tomando un café en la
cafetería con los residentes.
INVESTIGACIÓN: Probablemente aquí
especialmente es imprescindible ir de mano de la ética. Por eso hay comités
éticos en los hospitales que en el 95% de las ocasiones se dedican a valorar
proyectos de investigación y que velan por la buena práctica médica en el campo
de la investigación
Es interesante conocer y haberse leído
la declaración de HELSINKI.:
·
Hacer un protocolo.
·
Que exista un comité
independiente del investigador y del promotor que valore el proyecto
·
La responsabilidad recae
en el investigador y nunca en el sujeto del estudio aún cuando haya firmado su
consentimiento.
·
Los intereses del sujeto
prevalecen sobre los intereses de la ciencia y de la sociedad.
·
Hay que respetar la
intimidad del individuo.
·
El investigador está
obligado a garantizar la exactitud de los resultados. (Pueden auditarse).
·
No podrán publicarse
resultados si los investigadores no aceptan la declaración de HELSINKI.
·
Debe haber un
consentimiento informado
·
Todo paciente tiene
derecho a el mejor tratamiento y diagnóstico. No puede utilizarse un placebo
cuando investigaciones precedentes han demostrado la efectividad de un fármaco.
·
Si el paciente no acepta
entrar en un protocolo, debe tratársele con la misma solicitud e interés que si
hubiera entrado.
Poner el ejemplo de los estudios de
cohortes. (Cohorte LIPOHUESO)
En ocasiones durante un ensayo clínico o
en un estudio de cohortes, surgen nuevos tratamientos o intervenciones que si se
utilizan invalidan tu “end point” o criterio de valoración final. Por ejemplo,
no se puede observar cuál es la historia natural de la hepatitis C en pacientes
VIH positivos, si dispones de interferón y ribavirina.
Por lo tanto, un médico cristiano
cumplirá escrupulosamente los principios generales de la declaración de Helsinki
y defenderá los intereses individuales de su paciente.
El médico cristiano, en sus
investigaciones, dará la gloria a Dios. No se jactará de sus descubrimientos.
Será agradecido a Dios y también a sus colaboradores. No os podéis imaginar las
disputas que surgen por el orden de aparición en las publicaciones. Por ejemplo,
se realiza una presentación o se escribe una publicación es de justicia incluir
a los becarios o a estudiantes que nos han ayudado. Hay que ser fieles a
aquellos que han trabajado en los proyectos de investigación.
Me gustaría terminar con un párrafo
escogido de la introducción del texto de medicina interna “Harrison” :
“Del médico se esperan, tacto, simpatía
y comprensión, porque el paciente no es sólo un conjunto de síntomas, signos,
funciones alteradas, órganos dañados y emociones trastornadas. Es un ser humano,
temeroso y esperanzado que busca alivio, ayuda y confianza.
Una de las características primordiales del clínico es su sentido de humanidad, ya que el secreto del cuidado del paciente estriba en interesarse por él”.